La libertad financiera

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Mientras más dinero nos entra, más deudas tenemos, entonces ¿cuando llegamos a ser realmente libres financieramente?

Veo cada vez más personas que se pasan la vida gastando más de lo que perciben, y por más que ganen, siempre tienen más problemas financieros, el dinero no les alcanza, y además de todo su futuro está más comprometido con préstamos a largo plazo.

A los que más miedo les tengo son a aquellos que ganan el dinero según el esfuerzo que realizan, estos son los que son dueños de sus propios ingresos, como los Doctores, Abogados, Vendedores, entre otros. Estas personas, por lo general están en mejor posición que los que dependen de un salario, cuando necesitan más dinero, trabajan más duro, o suben el costo de sus honorarios.

El problema está en que se gastan todo lo que le entra, no hay nada para el futuro. Cuando hablo del futuro, no pienso en un plan de pensiones o algo parecido, pienso en que realmente como se sostendrán cuando ya quieran dejar de trabajar. Sin tomar en cuenta que en cualquier momento puede ocurrir un imprevisto y le impida ir a trabajar.

El invertir es lo más lógico para todo el mundo, eso requiere una cuota importante de sacrificio, una disciplina, y más que eso un hábito. No me refiero a ahorrar, pienso en invertir, en poner el dinero a producir, y a producir suficiente para vivir y no para sobrevivir.

Cuando lo que su dinero produzca sea más de lo que usted gasta, entonces usted puede decir que es libre y que puede retirarse sin problemas financieros. Esto luce fácil, y realmente lo es, en lo que se refiere al concepto. Lo difícil es privarse de lujos extravagantes, gastos superfluos, supuestas inversiones como una enorme casa, y dedicarse a, por unos años, aprender a invertir, a formar una fortuna que le deje trabajar tranquilo en algo que a usted le guste, así será divertido levantarse en las mañanas.

Hace unos día me llamó un televidente a mi programa de televisión para darme un testimonio de su libertad financiera, el contaba que sus primeros zapatos los calzó a los 13 años, pero que desde temprana edad trabajaba lustrando, paradójicamente, zapatos, cada día cuando llegaba a su casa después de la faena, guardaba 5 centavos en un frasco usado de desodorante. Al cabo de sus cerca de cincuenta años tiene 13 casas que devengan alquiler, del cual él vive hoy libremente.

Claro que no compró las casas con ese dinero de los centavos, pero fue su hábito de ahorro que lo llevó a hacer varios negocios, en un momento tenía vehículos de transporte público que trabajaban para él, y así fue amasando sus vienes.

Ese testimonio, junto a tantos otros, nos dice que en realidad lo importante es no gastar más de lo que recibimos, y créame, nunca recibiremos suficiente para gastar, no importa que tan alto sea nuestro ingreso, siempre podremos gastar más que eso.

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